martes, 4 de octubre de 2016

Animáte

Dale metele que son pasteles.

Vení, corré, haceme un nudo con tus brazos y decime que te querés ir allá donde las puertas no se cierran en esa nave espacial que siempre te digo que tengo escondida por ahí.

Animáte me digo, te digo. Creéme que no es de jipi creer que se puede sentir y vivir haciéndolo sin que nosotros dos seamos multitud. Animáte y ya que estás, ayudame y animáme a hacerlo.

Animáte y dame la inmensidad de lo que pueden ser uno o dos segundos de tu tiempo, dejame mostrarte las cosas que hay mas allá de los campos de frutilla que quedán en la punta de tu nariz.

Dale animáme, sacáme de la cabeza esa idea de que no es necesario hacer la maquina del tiempo por que el tiempo que quiero volver es el que hoy nos dejó acá.
Dale, que mi mundo no es perfecto, tengo bastante mas que nada que no es ni siquiera mucho, la remera de mi hermana se destiñó  y se le hizo un agujero.
Tengo una bolsa llena de bolitas de colores que le gane a mis compañeritos en la escuela y tengo eso dentro mio, que cada vez que cierro los ojos creo que vas a aparecer ahí justito al lado de la mejor de las estrellas fluo que de chiquito pegué en el techo de mi casa.

Animáte a creer. Yo te prometo que no muerde y si juega con fuego de noche, despues no se mea en la cama.

Tengo mucho más que el 2, el 4 y el 5 de la muestra por que ni siquiera se jugar al truco. Tengo un juego mucho mas absurdo, donde los miedos en donde se rigen las cosas de la cabeza se destrancan con la llave de aquellas puertas que ya no precisas cerrar.

Tengo un juego donde animarse es volarse la cabeza y desterrar aquellas cosas que fueron enterradas en lo profundo del genocidio de nuestro ser.

Animarme nunca fue fácil y animarte mucho menos es solo cuestion en creer que se siente creer.


martes, 4 de noviembre de 2014

Es hora

Es hora de tratar de ver el cielo atrás de toda esas fantasmagóricas promesas paganas prodcuto de estos tiempos electorales.

Es hora de tratar de entender que las cosas no dichas nunca suman sino que al revés, siempre restan.

Es hora de mirarte y decirte lo que siento y es hora de que entiendas que si bien las palabras muchas veces vuelan con el viento, en este caso están tan simentadas en mi alma, que no se van a mover.

Es hora de tratar de ver lo equívoco de mis actos y acciones, resumir, sumar y restar, pata terminar pasando raya y ver que lo negativo del ejercicio de mi ser sigue gritando y protestando para que se abran las puertas de la boveda celeste de tus pensamientos, para poder ser la pieza faltante de ese puzzle que no se arma.

Es hora de ver que cuando el cuerpo y el alma pasan factura hay que prestar atención y ver que la exponensiada soledad no es mas que otra moneda que cayó y hoy vale lo mismo que un maldito patacón.

Tu hora, mi hora, nuestras horas pasan separadas por la distancia que en un momento nuestro cielo unió.

Tus horas, mis horas, nuestras horas pasan. Separadas. Y hoy solo pienso en reventar.

jueves, 5 de junio de 2014

La palabra ausencia



Sin tratar de ser demagogo, cada vez que escucho o utilizo la palabra ausencia, me acuerdo de vos. 


Sin ser demagogo tampoco, cada vez que escucho o utilizo esa palabra parte de mi cerebro piensa en que me dejaste tirado.


Honestamente pocas veces lo hago, pero hoy, miro mas allá de la punta de mi nariz y veo que no solamente a mi me dejaste tirado, sino también a un montón de gente más.


Pero esto no es así. No fue culpa de nadie, como algunos lo titulan fue simplemente una fatalidad.


Y las fatalidades son así. Te arrancan las cosas de cuajo y así fue que nos pasó 25 años atrás.


Hoy, va mañana en realidad, se va a cumplir un cuarto de siglo desde que te fuiste y la verdad desde que no estás en este plano, creo que es la primera vez que me pregunto qué pensarías tu sobre cómo están las cosas que quedaron más acá.


Se te extraña un mundo Carlitos, solo el tamaño de tu ausencia se puede asemejar al "cuanto" de ese extrañe.


Nos vemos pronto. Abrazo enorme.