No voy a caer en el cliché literario de pedir que el tiempo pare para que de ese modo yo le pueda pegar para sacar afuera lo que alguna vez estuvo adentro y nunca tuvo ganas de salir.
No voy a caer en llorar por 10 años de cosas no hechas que deberían de haber sido resueltas, dejando un yo que no quiso ser, un piano que quiso sonar y un ayer que dice que todos los problemas se escondieron por ahí.
No voy a caer en pedirte que cambies tu rictus de ojos mal sumados y cara de congoja adolescente, ya que lo que mas quiero es que te escapes conmigo para ser testigos en silecio de los puteríos que tenemos cerca.
Ni por un minuto voy a cambiar el día mas oscuro al lado tuyo por la mejor noche de jarana.
No voy a cambiar tu suponer casi sin escuchar, tu sonrisa mateada a la mañana, ni la remera aquella que era de mi hermana.
Quiero suponer y animarme a pensar que voy a prosperar frente a los demonios que aparecen para vestirme de camaleón las veces que no quiero vestirme de varón.
No voy a caer en intentar cambiarte por ese rocanrol mal sonado. No voy a caer en esperar las disculpas de algo que no hay que disculpar y mucho menos perdonar.
Vení, mujer, acercate. Pensa que puede haber un campo de fruitllas más alla de la espina más grande de aquella rosa roja.
Veni, mujer quedate al lado. Dibujate en la cara una curva asonrisada y dejame llevarte en mi nave espacial, sin escalas, al más alla del más acá.
No voy a caer en proponerte ser el hombre que no puedo ser, mientras que plácidamente te entrego lo más hondo de este compañero que quiere estar.
No voy a caer, pero con gusto te invito a evitar las escaramusas de esta aventura en la que te sueño acompañar.
martes, 29 de octubre de 2013
jueves, 11 de julio de 2013
Ayer me dormí
Ayer me dormí y justo cuando estábamos
entrando a un sueño de la luna, me di cuenta que estoy tan sordo que no te oí
respirar.
Ayer me dormí pero antes se me hicieron un
nudo aquellas medias que me había sacado.
Ayer dispuse abrir aquellas puertas que
querés que se cierren de par en par. Ayer quise que estuvieras justo cuando no
estabas, ayer quise gritar, fumar y
tomar para anestesiar el dolor.
Ayer me horizonté bajo el techo y sonreí al
saber que no te encontré en la esquina de mi casa por que nunca estuviste ahí.
Ayer me dormí pero justo antes, abrí lo que
se cerró antes de querer dejarlo abierto. Ayer la esquina de mi casa se hizo un
cuarto y justito te encontré.
Ayer me dormí pero me desperté justo a
tiempo para saber que ahora se durmió el
dolor.
Ayer me dormí y te quise.
Hoy
me despierto, salto, relativizo y esgrimo lo que hay frente a lo que ya no. Trato
de vivir sin morir en el intento, trato de excretar treinta y tantos años de un ser que no
quise ser.
Ayer me dormí y me puse onírico para darme
cuenta que no hacen falta ni 20 poemas de amor ni 20 canciones desesperadas;
que no hay que ser astronauta ni mucho menos una planta; que daría el mar entero para tratar de cruzar
el fuego y tener el mundo entero. Donde en tu China no hayan más murallas que
nos separen las palabras que alguna vez quisiste escuchar.
Ayer me dormí y te tuve al lado.
Ayer me dormí y me quedé sordo de tanto
escucharte respirar.
lunes, 13 de mayo de 2013
Dia Perfecto
Reloj despertador y manotazo.
Reloj despertador y manotazo.
Reloj despertador y el chau a las huellas de la orilla de la playa de Los Botes mientras el viento le decía bien bajito..."es por acá valor".
Reloj despertador.
Siempre lo ponía unos minutitos antes por dos cosas. La primera era por que le molestaba tener que andar corriendo desde temprano; la segunda:era mazoca. Siempre tuvo esa estúpida idea de que dormir 15 minutos más era casi tan reparador como el agua de un manantial.
Por suerte era Viernes, había esperado para que llegara ese día por que de ese modo iba a ser menos molesto para el resto.
Prende la cajita de colores para ver la temperatura de modo de saber si se cagaba de frío o no.
Dentro de la cajita, una papafrita te decía que a pesar de los 6 grados y una lluvia del demonio ese iba a ser un “día perfecto”.
Screw you maldita estrella mediática te la tevé nacional…te ganaste un fuck you.
Bondi.
Como todos los días allá sentada al fondo estaba ella.
Esta vez no era aquella vieja bruja del 104. De eso creo estar seguro.
Ella.
De ella tenía muchas cosas claras. No tenía ni idea de cómo se llamaba ni que era lo que hacía. Lo único que sabía era que se tomaba la misma frecuencia que el, que se sentaba siempre en el mismo lugar y que tenían algo en común….compartían la misma parada de llegada en el bondi…después nada más.
Siempre quiso hacerseelcoso y darle el celular para que ella escribiera su nombre y numero en el de él…pero siempre lo mismo…nunca se animo.
En el laburo un poco mas de los mismo…y como siempre sonó la frase “…bo, mirá que antes estaba entero…esta panza antes de las 8 horas no la tenía…deja que arranque el gimnasio y vas a ver…”
Marcado de tarjeta (en realidad de huella digital) y vuelta a casa.
Tranquipanqui.
No pensaba tomarse otra vez ese bondi de mierda lleno de gente…prefería caminar, fumarse un pucho y escuchar ese disco que le habían pasado. Prefería que le sacaran un premolar en seco antes de ir en ese bondi llenito de gente.
No le gustaban los bondis llenos de gente…siempre era difícil llegar a la puerta antes de bajarse.
Llega a la casa prende la tevé y escucha al pasar que un almacenero le pego un tiro a un chorro, marcho preso y los amigos del chorro exigen justicia...que raro todo María Elena Walsh.
Mientras tanto sonaba en su cabeza un frase que además lleva el título de una canción…”que país es este”…pero bueno…show must go on….
Se calza lo pepos rambla, 7K y vuelta a casa…prepara la tilín terapia y de paso aprovecha a tomarse una de esas pastillitas de colores que le había dado el doctor “por que andaba muy ansioso y tenía que bajar un cambio”…otra pastillita y el tercer quegüi…
Va agarra la cajita mientras sonaba “In my life” de los Beatles en su equipo de música…agarra el contenido de la caja…ya tenía todo preparado…lo pone contra su sien…y de repente clic…clic…clic…la bala se había trancado, dando vuelta así otra página en la historia del capitán angustia.
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