Soñé
Soñé que estaba cenando en un lugar con vos.
Bueno, había otras actividades, no sé cuáles eran. Además había un grupo de chicos, más chicos que nosotros, que carecían de esa consciencia de consentir por que todavía no les fue necesario.
Y el tiempo se iba, se iba y se iba, más allá de donde yo lo pudiera alcanzar, para darle un par de trompadas y pedirle que pare de una vez; así finalmente puedo deshacer lo hecho y rehacer lo que nunca hice Total, estaba soñando.
Es que es tan raro saber que estás soñando cuando estás soñando.
El tiempo no paró y llegó la comida. Olía bastante rara, tan rara que hizo que te perdieras en la conversación que estaba tan lejos como a dos mesas de distancia.
Estabas re lejos.
-Postre?¿
Hubiera estado bueno alertar sobre el temporal de mi cabeza.
Hubiera estado bueno resolver lo irresoluto de lo interdicto de mi ser y no cargar con la cruz de lo no hecho.
Me pierdo en el humo del pucho que vino después del postre. Me pierdo en el recurdo de que el Lunes tengo que dejar de fumar.
Pasa un avión. Como buen canario miro el cielo para verlo.
Me acuerdo de que te veo siempre. Siempre te veo en lugares, donde en general no estás. Mientras tanto, camino con vos, silbando bajito.
Tengo ganas de decirte mil cosas que ya te dije sin decir. Tengo ganas de contarte las mil historias que no son cuentos que alguna vez quisiste escuchar. Día tras día, trato de levantarme de este sueño que siento que no estoy soñando. Tengo ganas de decirte mil cosas.
-Postre?¿
-No gracias, prefiero comenzar a cenar.
El ruido del avión se va lejos, mientras el submarino amarillo de mi silbido empieza a hacer fade out.
Tengo ganas de decirte 1 cosa en lugar de mil. Tengo ganas, ando ganas, en fin.
3 comentarios:
Hoy despues de no haberse terminado el mundo y de que tengo quien me diga bajito al oido que todo va a estar bien, me siento en una silla cutre primer mundista a leer y recordar un autentico idolo desconocido para algunos, desconocidos para aquellos que no pudieron vivir o compartir con el un poco de cerveza o un vino de esos bien dulces, esos que no se pueden que el doctor no nos deja pero que era necesario para crear vivir y marcar en cada noche una huella para el recuerdo, marcamos una etapa una epoca buena en un sitio poco comun en julio y agosto, llegamos hasta los botes caminando o en bici y al corazon de aquella guitarra con fraces unicas titulares unicos de experiencias vividas a lo corto de nuestra vida. Yo desde aca sigo siendo tu amigo fans incondicional como siempre intentando dejar con una sonrisa una huella en el mundo y que esto se prolongue en definitiva el mundo es casi chico y en algun momento te voy a ver, te voy a cruzar para seguir diciendote que sos grande y aunque no nos vemos nunca vos sabes que estoy aca para lo que necesites saludos y segui creando. Mauro Rosso Valencia España.
¿Silbás el submarino amarillo? Qué grande.
A veces entre tanto cosa es mejor no decir nada.
Tiene imágenes re lindas este texto. Salú por eso.
Y también hago un brindis por los sueños dignos.
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